Mindfullness como Herramienta Terapéutica para Promover la Espiritualidad

Como parte de una ciencia integrativa, que recurre a técnicas, explicaciones, teorías, experiencias, de múltiples culturas, tiempos, religiones, civilizaciones. No resulta extraño que la psicoterapia adopte los conocimientos de una religión milenaria como el budismo (Bien, T. 2008). Esta enseñanza budista no funciona solo como herramienta de trabajo para el terapeuta sino como un estilo de vida, en el cual la compasión y la empatía emergen de forma natural, propiciando así una mayor conexión con el aquí y ahora, dando como resultado un terapeuta con las características que Rogers sugiere en su Terapia Centrada en la Persona, empatía, aceptación, autenticidad, actitud positiva, libre de prejuicios, apertura, respeto, congruencia. Terapia centrada en la persona, es un proceso de transformación, en donde el terapeuta establece una relación cálida, respetuosa y abierta, para facilitar este proceso. (Fadamian, 2010)

Thich Nhat Hanh poeta, pacifista, monje, maestro, uno de los pioneros en llevar esta forma de meditación al mundo occidental o quien no perteneciera al mundo del budismo zen, traduciendo sus enseñanzas del vietnamita al inglés. Este maestro zen logra resumir la esencia del mindfulness de la siguiente manera:

“El mindfulness forma parte de la vida. Cuando uno está atento, está completamente vivo, completamente presente. Entonces puede conectar con las maravillas de la vida que pueden nutrirle y curarle, y es también más fuerte para gestionar su sufrimiento y el sufrimiento ajeno…” (speakingoffaith.publicradio.org/programs/thichnhathanh/transcript.shtml)

Entonces teniendo consciencia plena, se puede tener la claridad para poder aplicar herramientas aprendidas, así como, entablar relaciones sanas no solo con las personas que nos rodean, también a desarrollar un sentido de espiritualidad, así generando una mejor oportunidad para el adicto/alcohólico, de recuperación. Tal como dice en el onceavo paso de AA: “Hemos buscado, a través de la oración, y la meditación, mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como lo hemos entendido, pidiendo a Él solamente darnos a conocer Su voluntad y otorgarnos la fuerza para cumplir con ella”.

Autor: Psic. Ulises Armenta DGP. 597196

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