Del Amor Firme a la Codependencia

Existe una brecha abismal que permite que la adicción se manifieste por los lugares más recónditos de la familia y su entorno, misma que cuando ésta es detectada, genera un caos y crisis familiar.

¿Por qué a mí? ¿Por qué a mi familia? Son los cuestionamientos a los que llegan las familias que viven una situación similar.

La historia nos ha mostrado que no hay sociedad o generación que no se haya visto involucrada en los temas de alcoholismo y la adicción. Ha habido distintos acontecimientos a lo largo de la historia que habían hecho esfuerzos por trabajar el alcoholismo, sin éxito alguno  ya que sólo se lograba el abstencionismo. En 1935 cuando Bill Wilson y el Dr.  Bob  ambos alcohólicos  en Estados Unidos se dan  cuenta que ninguno de ellos podría hacerlo y que solamente juntos llegarían  a algo mas lograron conjuntar esfuerzos y  llegaron a crear el grupo  de Alcohólicos Anónimos (AA)  el movimiento moderno de recuperación, que no es considerado  el primer grupo de alcohólicos que se formó, pero si el que se convirtió en el mas atractivo y universal, que aun sigue vigente. Siendo este por su naturaleza, “Un programa de apoyo mutuo”.

Así como el entendimiento y aceptación de dicha  enfermedad, para afrontar sus dificultades y asumir actitudes más constructivas para si mismas y los demás miembros de la familia. Aprender a vencer emociones negativas, tales como el resentimiento y la autocompasión, que ayude al familiar enfermo a buscar ayuda y aceptar. Es una tarea que las familias no logran comprender en la actualidad.

¿Por qué se hace una persona adicta?

Cada persona tiene una historia y una familia diferente y las adicciones son un problema social tan amplio que cada vez existen mas familias en las que algún miembro de ella  sufre de esta enfermedad (alcohólicos, fumadores, consumidores de tranquilizantes)

Si un niño o una niña crecen en un hogar donde hay un adicto, es probable que aprendan de manera equivocada a resolver problemas. Por lo tanto es importante formarlos con seguridad, afecto y respeto para que exista fortaleza y confianza en si mismos, de tal manera que en una situación difícil sepan decir “No” y puedan resistir las presiones sociales y rechazar las drogas y el alcohol.  Lo importante es  llegar a buscar soluciones responsables y adecuadas a los problemas, no falsas  y rápidas salidas que atenten contra su salud y sus anhelos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS)  “Es una enfermedad física y psico-emocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación.” Caracterizada por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales, también considerada una enfermedad progresiva y fatal, caracterizada por episodios continuos de descontrol, distorsiones del pensamiento y negación ante la enfermedad.

Aquí viene lo complejo!

Esto es una enfermedad paradójica, por que el adicto, su familia y su entorno social presentan características contradictorias. El adicto  esta enfermo y se siente la persona mas saludable de la familia,  ya que no reconoce que esta enfermo de la voluntad y cree que puede abandonar la conducta adictiva por si mismo, es un enfermo crónico y cree que lo suyo será pasajero. Vive feliz y se siente la persona más libre e independiente, que desgraciadamente  requiere de tratamiento, pero lo evade, se opone, ataca, boicotea.

La familia en situaciones como estas, desarrolla la coadicción o mejor conocida como

Codependencia. Manteniendo involuntariamente la enfermedad  a través de la sobreprotección y cuidados extremos que limitan una buena relación, pero este tema amerita un espacio aparte y lo abordaremos la siguiente

Referencia:

Nenniger, Miriam. Déjame Ayudarte, a sanar tus heridas,  (reseña del libro) Producciones Editoriales de México. 2016

Psic.  Doris Valdenebro B.

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