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Cambio y Terapia Familiar: Un nuevo paradigma.

Cambio y Terapia Familiar: Un nuevo paradigma.

¿De donde proviene esta visión holística de los fenómenos que suceden en nuestro rededor? Fue Ludwig von Bertalanffy quien cuestionó la aplicación del método científico en el ramo de la biología, ya que las explicaciones previas a esta visión no eran suficientes para los grandes problemas que se dan en los sistemas vivos, con lo cual surge el paradigma de sistemas. Para éste paradigma tenemos que sistema se define como una entidad cuya existencia y funciones se mantienen como un todo por la interacción de sus partes1. Lo cual a la terapia familiar es importante ya que se observa y estudia a la familia como un todo, contrastando así con otras corrientes psicológicas.

Partiendo de este nuevo paradigma, tenemos que los sistemas son abiertos o cerrados, tienen límites, energía, materia e información son importados a través de sus límites, parte de la energía se almacena, otra es transformada y otra se abandona, hay jerarquías en los subsistemas, los elementos del sistema se retroalimentan, la retroalimentación es una reacción del sistema que se genera en forma de estímulo, o la información devuelta que influye en el sistema. El terapeuta familiar, así como lo he aprendido durante el curso, necesita tener estas bases para poder “entender” a la familia, que no es sino un sistema, que manifiesta comportamientos en relación al comportamiento de otros2

Y es a través de esta forma de concebir a la familia que se aborda el tema del cambio. Como lo mencionado en el párrafo anterior respecto a la familia como un sistema que manifiesta comportamientos en relación al comportamiento de otros, los cuales se pueden observar como síntomas que la familia presentará al ir a terapia, y que el terapeuta tendrá que observar y saber corregir propiciando en el sistema una serie de cambios que modifiquen la disposición de las reglas que rigen el orden interno del sistema, lo cual conlleva una modificación drástica de las interacciones entre los elementos del sistema. Lo que me gusta llamar como metacambio, o sea un cambio del cambio como lo propone Luis Cibanal, para el cambio de segundo orden.

Resulta difícil cambiar de un pensamiento causal y lineal que al analizar su objeto de estudio lo disecciona y separa en elementos aislados para su entendimiento. Ahora el incorporar todos los elementos de dicho objeto de estudio, y observar que si se mueve un botón aquí la respuesta se da en todos los elementos del sistema y que las interconexiones que se dan entre dichos elementos son más importantes de lo que se pensaba. Lo cual nos remonta al concepto del efecto mariposa de la teoría del caos, el cual dice: El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo.

Este termino acuñado por Edward Lorenz, matemático y meteorólogo, que descubrió a través de un sistema de ecuaciones en un simulador meteorológico, en el cual dichas ecuaciones se reiteraban produciendo a largo plazo una cascada de valores que se podían interpretar como caóticos.

Volviendo al proverbio chino del efecto mariposa, decía Lorenz si una mariposa aletease en Nueva York, ese aleteo produciría en Japón un Tsunami3. Así al producir un cambio en las interacciones de los elementos de un sistema familiar tenemos que las implicaciones para dicho cambio son en escalada y que hay que tener mucho cuidado al dar indicaciones y para esto hay que tener un buen diagnóstico de la problemática que afecta a la familia, se tiene que tener una hipótesis firme en base a observaciones, entrevistas, estructura y diversas herramientas para llegar a un buen diagnóstico y así a dicha hipótesis. Siguiendo con el efecto mariposa, no es necesario que todo el sistema modifique de tajo sus interacciones. Tan solo con hacer un cambio en un elemento del sistema es posible lograr que las interacciones del sistema en su totalidad se modifiquen. Como mencionan O’Connor y McDermott, sobre el efecto palanca,

“Cuando se acomula la presión del cambio en un sistema, puede explotar de repente como un globo. Hay un umbral a partir del cual el sistema sólo podrá cambiar o deshacerse. Si la presión es mucha, bastará con un simple empujón, al igual que una pequeña gran grieta puede provocar el derrumbamiento de una presa por la presión del agua. Cuanto mayor es la tensión, más fácil es perder los nervios. Es la gota que derrama el vaso (1999)”

En otras palabras podríamos decir el aleteo que desata el tsunami. Para propiciar el cambio el sistema necesita estar en una fase de inestabilidad para que el cambio se dé, así una familia que llega a terapia está en crisis, busca un cambio en sus patrones de interacción, en necesidad de estabilidad. Continuando con la teoría del caos, se menciona que para que estos sistemas o ecuaciones se reiteren es necesario un atractor, para la teoría del caos es la base del orden oculto en los sistemas naturales.

Estos atractores funcionan como magnetos atrayendo a los elementos del sistema hacia un parámetro dado. Si situamos a la familia como un sistema cuyos atractores son el consumo de sustancias, cuales serian esos atractores, se podría decir que están los patrones de repetición y la herencia familiar, o contexto intergeneracional que fue propuesto por Boszormenyi-Nagy, cuyo postulado nos dice que hay lealtades invisibles que desencadenan las actuales condiciones de la familia, otro ejemplo podría ser el de la incapacidad de comunicación entre los miembros del sistema y su eventual fracaso en el desarrollo como sistema familiar. Entonces el terapeuta deberá observar estos atractores para poder evaluar y propiciar el cambio en la dinámica familiar.

Al hacer las conexiones adecuadas es fácil hacer el cambio. Tomando lo anterior y uniéndolo a la explicación de O’connor, sobre los sistemas como una telaraña y como interactúan los elementos del sistema tenemos que dicho sistema busca permanecer estable y este será un atractor importante, los patrones que presenta la familia al llegar a terapia están tan arraigados que resulta difícil romper con ellos, si se jala un elemento del sistema la telaraña jalara de este elemento con fuerza para devolverlo a su posición original, ¿cómo se logra esto? Dentro del sistema hay elementos que son más importantes que otros, ejerciendo así un mayor grado de control, lo cual puede ser utilizado para generar el cambio con mayor eficacia, tomando de nuevo a la familia como sistema que tiene el subsistema parental y el subsistema filial, el parental es jerárquicamente superior al filial, si se producen cambios en el subsistema superior entonces los cambios se ramificaran hacia los subsistemas inferiores.

Las relaciones entre los elementos del sistema producen efectos en cada uno de los miembros de este, tales efectos, algunas veces pueden ser negativos, produciendo síntomas, como ya se había mencionado, ¿es entonces necesario hacer cambios en el familiar sintomático? Esta pregunta corresponde a una visión causal de la relación entre los familiares, como en el típico caso de los padres de familia que llevan a terapia a su hijo que tiene problemas de conducta, pasando por alto los demás factores que propician estos cambios de conducta en el hijo, posicionándolo como el síntoma del sistema familiar. Para este y otros ejemplos hay un rasgo en común, el síntoma surge en una parte más prescindible cuando se ve amenazada la relación entre al menos otras dos partes, que a menudo constituyen una unidad ejecutiva o de alguna otra manera son de extrema importancia para el sistema5.

Dado lo anterior, retornamos a lo propuesto por O’connor y los grados de control dentro del sistema, dejando de enfocarnos en el síntoma pasamos a otros sistemas que dadas las interrelaciones desencadenan el comportamiento aberrante en un subsistema inferior. Así al cambiar el patrón relacional en los elementos de mayor orden jerárquico el síntoma deja de existir propiciando un cambio de posición en el sistema. Visto desde otro punto de vista podría ser el de la maquinaria de un reloj, donde los engranajes de mayor tamaño no embonan de manera armónica para mover las manecillas, entonces aquellos engranajes de menor tamaño que ofrecen menor resistencia botan fuera del sistema de la maquinaria, es entonces cuando se liman las asperezas que no permiten a los engranes más grandes rotar armónicamente, que los engranes que salieron botados sintomáticamente, pueden ser reacomodados para que la maquinaria vuelva a su funcionamiento.

Regresando al efecto mariposa o sensibilidad en condiciones iniciales, tenemos que un cambio mínimo pude producir grandes efectos, teniendo así efectos secundarios, los cuales no se presentan de inmediato algunos tardan largos periodos de tiempo en manifestarse, como en el caso de los insecticidas DDT que fueron eficaces en el control de plagas a corto plazo, pero desequilibrando el sistema ecológico a gran escala y largo plazo. Así en la terapia familiar hay que ser conscientes de dichos efectos secundarios. Hacer esto hay que conocer el sistema para poder así reducir los efectos negativos y aumentar los positivos.

Ya que este paradigma revoluciona la forma de percibir el entorno y como estudiarlo, también las técnicas que se desencadenaron de esta forma fueron revolucionarias, ¿cómo se iba a pensar que prescribir el síntoma seria una forma de producir el cambio en la dinámica o estructura de un sistema familiar? Recordando un congreso, un ponente expone su caso el de un paciente con Trastorno Obsesivo Compulsivo, el terapeuta le observa y le pregunta cual es su problema, a lo que el paciente responde, “No puedo dejar de tocarme la ceja, por lo menos tengo que hacerlo diez veces en una hora”, el terapeuta con cara pensativa le dice “Te recetaré que lo hagas 50 veces por hora, y si te equivocas al contar tendrás que empezar de nuevo hasta que completes las 50 veces.” El paciente regresa a casa perplejo ante la asignatura que le encomendó el terapeuta. A la semana siguiente el paciente regresa preocupado a sesión ya que fue incapaz de seguir la indicación médica. No pudo lograr las 50 veces, se equivocaba al contarlas y le daba una sensación de fatiga el tener que hacerlo al pie de la letra como lo indicó el terapeuta. Así su síntoma dejó de ser importante y disminuyo hacia la segunda mitad de la semana entre sesión y sesión. Entonces el terapeuta fue más firme al dar la indicación y que ésta tenia que ser cumplida al pie de principio a fin. Al regresar el paciente a la tercera sesión su compulsión había disminuido casi por completo.

Así como este caso, son más las herramientas que los terapeutas pueden utilizar con esta nueva forma de percibir la terapia. No solo la intención paradójica o la prescripción del síntoma son herramientas, las intervenciones pueden ser directas, basadas en las conformidades de la familia, paradójicas, basadas en el desafío de la familia. El terapeuta también puede dirigir a una familia a revertir su actitud o comportamiento referente a un problema crucial con la esperanza que se obtenga una respuesta paradójica de otro miembro de la familia. Otra técnica es la motivación y el mantener las acciones para que no regresen a las posiciones iniciales, renegociar y reencuadrar.

Estas y otras herramientas son ahora disponibles para el terapeuta, sin embargo es necesario conocerlas de manera que puedan ser aplicadas de manera correcta y poder adaptarlas a los diferentes sistemas familiares.

A manera de conclusión este nuevo paradigma es un rompecabezas, ya que rompe una manera de percibir el mundo que ha permanecido por siglos desde el descubrimiento de las leyes físicas y con el pensamiento “moderno” la causalidad newtoniana que fue el fundamento de la ciencia por muchos años, en el que la forma de concebir al mundo es a través de la separación de sus elementos, aislarlos, diseccionarlos, viéndolos, como por visión de túnel, en la que el campo visual se limita, el pensamiento se restringe, ahora se ve resquebrajada por un retorno a viejos sistemas filosóficos, en el cual todo esta unido y es parte de lo mismo, en el que el mapa se osbserva por completo, con los ojos develados como dijo una vez Platón, el de espalda ancha. La teoría de sistemas como parteaguas a la reunificación del conocimiento y sus partes antes divididas se reúnen de nuevo como parte del Universo.

“Si bien es cierto que todo está en el TODO, no lo es menos que el TODO está en 

todas las cosas. El que comprende esto debidamente, ha adquirido gran 

conocimiento”. 

EL KYBALION. 

Psic. Ulises Armenta

 

Bibliografía: 

Chamberline, L. Butz, M. Clinical Chaos: A therapist’s Guide to Non-Linear Dynamics And Therapeutic Change. Braum-Brumfield, 1998. PHI. USA. 

Cibanal, L. Introducción a la Sistémica y Terapia Familiar. Internet, impresión sin URL 

Gleick, J. Chaos, Making a New Science. 1987. Penguin Boks. NY. USA. 

Haley, J. Terapia para resolver problemas. 1991. Amorrortu Editores. 

Hoffman, L. Fudamentos de la terapia familiar: un marco conceptual para el cambio de sistemas. 1981. Fondo de Cultura Económica, 1987, México D.F. 

McDermott, I. O’Connor J. Introducción al pensamiento sistémico. 1999 Ed. Urano. 

Papp, P. The Process of Change. 1983 The Guilford Press. NY

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